01
dic
11

De afición…cuentamé

Sabido es que el aficionado en el futbol es aquella persona que gusta de seguir a un equipo, el cual se constituye en favorito, ideal o de ensueño. En nuestros reinos de taifas priman los aficionados de la taifa real madrileña y los de la catalana culé. Luego la afición se reparte, directamente proporcional, al forofismo de cada uno, por los variados y numerosos clubes que pueblan nuestras ciudades, pueblos, aldeas y villas de abolengo.

Unos pocos, muy pocos, somos fieles (fidel-fidelis, latinajo que significa lealtad) a un pequeño equipo, nunca ganador de grandes trofeos, nunca finalista en ninguna champion, jamas aspirante a ninguna copa de recia costumbre futbolera, ni aquí, ni allí, ni en ningún lado. Más bien carece de historia competitiva. La suya es la historia de la supervivencia, del pasar indolente del tiempo , de las penurias, crisis, deudas, confrontaciones institucionales, y más recientemente, de ahogo financiero, deportivo y social.

Pero se trata de un club que ha formado parte de mi familia prácticamente desde que nací. El color rojo de su camiseta fue el primer color que distinguí en mi infancia, la primera camiseta que mis padres me regalaron, una de mis ilusiones. Fue precisamente mi padre, agarrado de su mano, quien me llevó a San Antonio, a unas gradas abarrotadas de hombres fumando puros que desprendían olor a coñac barato y a colonia matizada de sudor. Los goles se oían en toda la ciudad, el centro se llenaba de personas que salían del estadio, las mujeres, pocas todavía en estos acontecimientos, esperaban en el parque. Allí nos recogía mi madre con una sonrisa o una burla según hubiera sido el resultado. Eran tiempos en los que se estaba pendiente de una radio que informaba, con su aire cantarín, de lo que los grandes equipos de las otras taifas (entonces unificadas en esa gran nación española que había vencido al comunismo muchos años atrás)se estaban jugando esa tarde. Entre ellos no había ninguno con camiseta roja, entonces conocida como encarnada.

Durante años, mientras crecía, también lo hacía mi familia, aunque el equipo de mi ciudad permanecía aletargado, embarrándose en un campo que tan pronto servia como hipódromo como lugar de verbena, cada vez mas pequeño, cada vez mas diluido en ligas comarcales o regionales. Sin embargo fueron temporadas de aguerridas luchas contra los de la otra ciudad fronteriza, contra toledanos y madrileños, alcarreños y manchegos. Hasta que, al igual que mi infancia, el estadio acabó su recorrido; desterrado y abandonado dejó de ser el lugar de encuentro y bullicio dominicales y fue convertido en solar donde acamparon los feriantes en los días de función. Murió de ansias especulativas y de vigor modernista, aislando así al futbol de la ciudad misma hasta llegar a la desidia y el abandono durante algunos años. Los que tardaron en edificar un edificio ahora prescindible y un pabellón tardón y escaso.

La ciudad deportiva, entonces alejada del pueblo y los ciudadanos, acogió al equipo sin gloria, que se mostraba inválido, sin rumbo, solo. El frío extremo y el calor asfixiante de las gradas destruyeron a una afición que dejaba de volcarse en su equipo. Mi adolescencia también tuvo los miedos, el desencuentro, la fluctuación, la soledad y la poca confianza que durante aquel tiempo el equipo de mi ciudad manifestaba. Malos tiempos.

Era una época nueva aquella que vivimos. España se convirtio en “este pais” y de nuevo mi padre y su inolvidable compañía me llevaron a un nuevo estadio, rodeado de un velódromo que contenía, por vez primera, hierba natural. Todo era mas moderno, las patillas, los pantalones campana, llenaron la inauguración del Adolfo Suárez Park. Sin embargo el equipo seguía sumido en la depresión a la que conduce una ciudad orgullosa de su pasado, con un presente indeciso y un futuro improbable. La pandilla dejó paso a la novia, la ilusión a la realidad.

Hasta que hizo entrada en el futbol ciudadano la figura de Antonio Álvarez. Todo cambió y se revolucionó. Seguimos sin nivel, pero el nivel cada vez era más alto, hasta llegar a poner las reales en la tercera división (una auténtica segunda b) y en las actuales deudas del club. Fueron momentos de especial ilusión, de ascensos de categorías, de jornadas con el campo abarrotado, viajes a Cuenca, Toledo, Aranjuez…con mis padres, mi hermana, mis sobrinos…
El futbol de los domingos era ilusión en esta ciudad, lo poco que teníamos.

El resto es más o menos conocido. Ese equipo que he descrito es el Real Ávila, mi equipo, algo más que un club, mi sentimiento.

22
nov
11

El tiempo pasa.

Desde principios de verano el club ha sido tomado por los hombres del Milan academy. Desde siempre se ha concedido un tiempo prudencial a las gentes que comienzan los nuevos proyectos, sin embargo hemos sido complacientes, e incluso, condescendientes, con los nuevos mandatarios. Hemos creído que así, sin presiones, los nuevos capos del Real Avila tendrían tiempo, ganas y confianza para continuar con una labor muchas veces incomprendida, y la mayoría de las ocasiones, ingrata y poco vista.

En lo estrictamente deportivo, el club ha montado un equipo normalito, peleón, que está teniendo, en la tabla, los mismos resultados que hace un ańo, dejando salir a jugadores que aportaron, en su día, grandes momentos para el equipo. Desde mi punto de vista, primera equivocación. Algunos podrían haber servido como puente desde esta etapa inicial a una futurible recomposición del equipo, otros como base a la reestructuración necesaria. Es de bien nacidos ser agradecidos.

Se sigue contando poco con la afición, segunda equivocación. No digo con esto que se nos mime, no, sino que se nos atienda, que no se nos convoque únicamente para pagar en los días de ayuda al club, que se tengan pequeñas atenciones con los que llevamos años bajando por el estadio.

Institucionalmente el club sigue invisible. Tercera equivocación. Aunque han mejorado los canales de comunicación con las nuevas tecnologías, la presencia del club en la sociedad abulense es escasa o casi nula. No existe una imagen institucional en la ciudad y en la provincia, y este oscurantismo, esta ocultación del trabajo diario nos devuelve a épocas pasadas, en las que el club no es mas que el equipo. El Real Avila tendría que ser mas que un club. Cualquier niño tendría que tener la pretensión de jugar en el Avila. Que se lo digan a los de la Cebre.

Claro que para eso sería necesaria la clarificación, de una vez por todas, de la chapuza de las acciones, no resuelta y enquistada en el club, la lamentable situación de la cantera (entrada y salida de directores, entrenadores, jugadores, relaciones con las otras escuelas), la necesaria e inexistente campaña de captación de socios, la presencia en los medios de comunicación y sobre todo, la generación de confianza en los nuevos mandatarios (¿Quienes son, como localizarles, a que se dedica cada uno…?).

Durante años y años el Real Avila no ha salido del ámbito deportivo, restringido y acotado solo a sus socios y simpatizantes, y estos, todos, se merecen más, mucho más, porque son ellos los que mantienen la luz y las constantes vitales de este club, por mucha sociedad anónima que sea y por muchos cambios que se produzcan en su gestión. Sin afición el equipo juega solo.

Una ciudad como la nuestra tiene que aspirar a una masa social más amplia. ¿De verdad pensamos que con lo hecho hasta ahora lograremos incrementarla? Que cada uno saque sus conclusiones.

Que nadie piense que todo esto son sueños, son aspiraciones, lógicas y normales de otras ciudades y pueblos que, mira por donde, lo consiguen.¿Cual es su secreto?

El tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos (Pablo Milanés dixit), y ademas nos estamos cansando de la poca alegría, ilusión y confianza que se nos transmite. Creo que va siendo hora de cambiar la dinámica sino queremos seguir siendo un equipo de pueblo, un club de pueblo en una liga de pueblos, con objetivos de pueblo…y todo esto respetando a los pueblos.

No tengo la solución, pero el conformismo no es lo mío.

05
oct
11

¿Quién es quién?

Tengo una natural propensión a la paranoia, pero es que últimamente no paro, no me relajo, no doy abasto. Resulta que el Real Avila es milanista, -lo contrario me dejaría perplejo-, aunque de momento me temo que solo en la marca de la camiseta; luego que la Cebre podría ser el Real Avila B y por último que Fuenlabrada y obila están tan hermanadas que la segunda parece haber quedado como refugio de los sueños de grandeza de su presidente.
Intentare explicarme:

Realavilamilan. ¿Dónde empieza y dónde acaba cada parte de este cocido? Sabido es que el suculento manjar garbancil puede empezar a comerse por delante o por detrás, ora la sopa, ora las viandas, dependiendo de dónde estemos, si al sur o norte de nuestra taifa castellano y leonesa. ¿Hasta dónde es el Real Ávila y cuándo se pierde el apellido Milan? ¿Se puede mantener un equipo, aunque sea tercera, sin patrocinadores? ¿Quién pone la pasta (italiana o no, que aquí también tenemos excelentes muestras de pasta)? Otros deportes sufren de inanición, -balonmano, por siete mil euros-, abulia e, incluso, anorexia, pero el futbol abulenseitaliano, de momento, y con mucho mérito, todo hay que decirlo, parece capear la hambruna instalada en esta y otras taifas. Tengo especial curiosidad para saber como lo hacen: lo de comer y seguir estando delgados, digo.

La Cebre y el b del Real protagonizan una auténtica historia de amor. Como si de capuletos y montescos se tratara, imposible el idilio, parecen verdaderos enemigos, pero en el fondo se aman. Jugadores hay militantes en su día del equipo capuleto que prefieren ser montescos y así dejar pasar la oportunidad de un día jugar con los otros, algo que no entiendo. Otros huyen de entrenadores rivales aunque se suicidarían por amor si les dejaran jugar en el contrario, y amado, club, mientras que otros, precisamente, buscan la compañía de montescos amigos con los que sobrellevar la pena del desamor. Y se enzarzan en luchas, cuanto menos dialécticas, presagiando una guerra en un campo de batalla cubierto de hierba. Acabarán muriendo en brazos del otro.

Lo del basket es, si cabe, mas surrealista. Los parcos dineros abulenses, escasos en la escasez en la que vivimos, nos han traído a la ciudad a un B de Fuenlabrada, un laboratorio de pruebas, una colección de jugadores por hacer, un compendio de proyectos, que nos quitaran cuando lo necesiten (lo de la B por eso es) y que nos representaran por toda España, llevando el nombre de nuestro antiguo pueblo por taifas y poblados. Avila no tenia capacidad para montar un equipo en una categoría como esta, a pesar de los directivos sueños de grandeza de algunos, secundados por la inestimable colaboración concejil. Pero eso no se dice. Por contra se nos quiere convencer, revistiendo la operación Fuenlabrada, de una medida oportuna en tiempos malos que es lo mejor para el club y la ciudad. Fruto de ello es el interés recogido por la afición abulense, que ha abarrotado, hasta poner el completo, los días de pretemporada (siendo benévolos unos 150 asistentes por match)
Y es que cuando algo es tuyo, como que lo aprecias más,¿verdad?

26
jul
11

El ansiado ascenso

Esto de volver de la playa y ponerse al día de las noticias, escasas como siempre, relativas al Real Avila, tiene un punto de emoción porque nunca sabes qué puedes encontrarte. Además nos han acostumbrado a superarse cada verano en cuanto a sorpresas, ocultaciones, salidas y entradas, eso sin entrar en cómo se hacen las cosas en este tingladillo en el que se está convirtiendo nuestro club.
De entrada, un nuevo entrenador. Nada que decir. A rey muerto, rey puesto. Manzano se fue sin los agradecimientos que merecía y viene un señor del que sabemos fue portero en Primera (lo que tampoco es vitola de entrenador, los viejos que recuerden a Carlos Argenta, por ejemplo) y trabajó con Michel en el Madrid. A su experiencia en Cerro Reyes se la puede considerar de anécdota. El juego y los resultados harán el resto. Veremos qué pasa.
Este buen principio, con el cambio de timón, hubiera sido estupendo haberlo continuado con una política técnico-deportiva más concluyente. Si a las bajas, que por edad y principios de vestuario, se hubieran unido nuevos fichajes, por los mismos principios, todo hubiera ido sobre ruedas, o al menos con la normalidad que estas cosas tienen que tener.
Para continuar, llega el día de la presentación con tan solo ocho jugadores. Algo que la visión particularista e interesada de un diario digital tacha como “el ansiado ascenso”. Hombre cabe preguntarse si con tan poco potencial (a juzgar por la fotografía en donde caras antiguas se mezclan con otras aun mas antiguas) podremos aspirar a algo. Y ahí entra la filosofía que los nuevos dirigentes del club quieren aportar, aunque lo suyo es que lo explicaran bien, apostando por la cantera. Tengo muy mala memoria, cosas de la edad y los excesos juveniles, pero en los dos últimos ascensos creo contar con los dedos de una mano, y me sobran, los jugadores de la tierra que jugaban en esos equipos.
Supongo que esa es la apuesta por la cantera: fichar a cuatro o cinco jugadores que aporten algo más que los oriundos de nuestra tierra, y que sean ellos, con el refuerzo de los abulenses, los que nos lleven al ansiado ascenso.
Veremos. Quizás desde el club se tengan las cosas claras, desde el aficionado, no. Y si esto es como digo, de cantera, nada de nada.

03
jul
11

Adiós, que te vaya bonito

Hace apenas unos días conocimos la noticia de la marcha de JM Manzano del Real Avila. Una pena desde mi punto de vista. Manzano aportó con su llegada, seriedad, trabajo y dignidad. No digo que antes no tuviéramos estas cualidades, pero en el técnico madrileño destacaban muy por encima de su estatura.

Acostumbrado a entrenar a un equipo sacado de retales, en el que mediaba el casting veraniego para confeccionarlo, ocupandose de labores que un técnico no debe realizar, sacó lo mejor de cada uno de los jugadores durante las dos temporadas que estuvo con nosotros. Trabajador, fiel a la directiva que le renovó cuando las cosas iban bien, después de la sorpresa inicial, ha sido un obrero del futbol, digno, muy digno, que jamas se escudó ni en los árbitros ni en sus jugadores, ni en la falta de recursos humanos ni materiales, que nunca se escondió para explicar las derrotas, o lo mas fácil, para justificar los triunfos.

Ni siquiera al final, cuando las circunstancias del club han traído a otros gestores, ha tenido una palabra mas alta que otra, ni un mal gesto, ni una sola duda al creer en lo que siempre predicaba: trabajo, trabajo, trabajo. Un pequeño gran hombre, sabedor del futbol y lo que le rodea, que vino sin curriculum brillante, pero que se marcha con el mejor curriculum que pueda desear cualquier entrenador: sentirse querido por los aficionados, aquellos que pitaban sus decisiones o no entendían sus cambios en los partidos, pero que siempre vieron en él representado el espíritu del trabajo, la constancia, la sencillez y el bien hacer.

Desde aquí le deseo lo mejor.

16
jun
11

Doscientos mil

Atreverse a dar una cifra en estos tiempos siempre tiene algo de aventurero y desvergonzado, por la inseguridad de los momentos que vivimos, porque todos sabemos lo que vale el euro y, sobre todo, porque estamos un poco hartos de que nos tomen como estúpidos.

Esto viene al hilo de las declaraciones efectuadas por la cabeza del descabezado Real Avila, el señor del Pozo, en rueda de prensa realizada durante esta semana. De cuentas de fútbol no sé mucho, pero me parece complicado mantener a dos equipos de viajes semejantes y uno de ellos con jugadores que cobran, aunque sea poco, más los gastos federativos que son bastantes.

Añadimos a esto la escasa aportación de los socios (menguando progresivamente) y el descenso en los ingresos en subvenciones y patrocinadores y a mi, que de sumas y restas sé poco, se me antoja difícil mantener toda la estructura de este club, al que habría que añadir, después, la refundación de la escuela de fútbol, eso si con la conducción teórica de los italianos, que de esto saben mucho.

Mucho me temo que esto no se arregla con ese dinero. Solo esa cantidad, y algo mas, seria la necesaria para un primer equipo con aspiraciones. Todo lo demás son cuentos y palabrería. No sé a donde nos conducirá la gestión de las nuevas personas que están el club, porque tampoco las conocemos, sin embargo algo debe quedar claro: ni antes era todo bueno, ni ahora es todo malo. Ojalá tengan éxito en su labor, pero si su presentación ha sido enmarcando su futura actuación en doscientos mil euracos, puedo equivocarme, pero supone continuar en el abismo.

Salvo que los hechos, y no las palabras, dejen paso a nuevas realidades, el club se seguirá debatiendo entre el quiero y no puedo, algo que no parece arreglarse con la llegada de caras nuevas y principios viejos.

07
jun
11

El milan entra en el Real Avila…

…y se lleva por delante el trabajo y la estructura propuesta por la anterior Junta Directiva.
A falta de más detalles sabemos que el Consejo de Administración ha asumido la presidencia del club y uno de sus primeros decretos ha sido el nombramiento de un nuevo director deportivo.
La crisis se ha resuelto pero no los problemas. ¿Y ahora qué? Los dos “peros” del anterior presidente, la integración del milan en el club y empezar la temporada con las cuentas hechas (si alguien no lo sabe se deben algunos meses a los abulenses de la plantilla), parecen haber dado la razón a los dimes y diretes de los pasados días.
Está claro que no gustaba la transparencia de la que intentaba hacer gala el dimitido presidente. Está clara la presencia del milan en el Real Avila y más clara aun con el nombramiento del nuevo director deportivo, que tendrá que afrontar la renovación y fichajes del nuevo equipo, y será el responsable de definir los objetivos deportivos del nuevo año. ¿Buscaremos quedar décimos como la campaña anterior, o se tirará la casa por la ventana para ascender de una puñetera vez?
Ni una cosa ni la otra. Se montará un equipo competitivo para esta división y grupo (deben estar soñando con que suban la sego y la arandina) pero dada la situación económica no creo que monten un equipo para ascender, con lo que nos quedaremos, como siempre, con la miel en los labios, con la consiguiente pérdida de espectadores y aficionados.
O puede ser que el nuevo director deportivo traiga jugadores al equipo, de otras divisiones y países para que se fogueen y luchen por nuestros colores.
O que nos toque el euromillón y le compremos el club al señor Ortega, echemos a todo el Consejo de Administración y empecemos la casa por los cimientos, en lugar de tirar una y otra vez el tejado para repararlo.
Como siempre el tiempo, nos dará o nos quitará la razón, aunque mi pesimismo es bastante notorio, y el de algunos de los socios con los que he hablado. Toca esperar como siempre, aunque nada apunta a lo positivo, si fuera así no tendría ningún inconveniente en desdecirme.

01
jun
11

¿Real Milan?

Bueno, bueno. Pues parece que vamos a tener otro verano movidito, plagado de dimes y diretes, de unos que vienen y otros que van…y la casa sin barrer. El “conflicto” está de nuevo sobre el Real Ávila. Parece que no acabamos de aprender.
Ahora toca el turno a la posibilidad de que la escuela del milan academy pueda entrar en la estructura del Real Avila. A priori el que llegue gente nueva, con determinadas posibilidades y otra visión de las cosas, puede parecer interesante. Pero yo tengo mis dudas. No sé si razonables pero creo que un poco fundadas.
Dicen que esa integración se realizaría para bien de los niños de Avila, que podrían contar así con una infraestructura más profesional que la que existe ahora. Supongo que profesional no será el hecho de que los desplazamientos se tengan que hacer en coches particulares y pagados por los padres o el incumplimiento de las promesas que se hicieron cuando se desembarcó en la ciudad hace algunos años.
¿Qué ofrece el milan? ¿y el Real Avila? ¿Porqué la persona encargada de trabajar en el club, junto a un equipo hecho por él, no ve con buenos ojos esta entrada? ¿Porqué la empresa que es dueña del club no se entiende con su presidente?
Es un asunto turbio y algo complicado de comprender, con actitudes extrañas por parte de los protagonistas y que los mortales de siempre no acabamos de ver.
Lo único cierto es que el Real Ávila se está perjudicando, y que el Real Ávila es algo más que una empresa, es un sentimiento, y detrás de los sentimientos hay personas a los que no nos gusta todo esto que está pasando.
Alguien tiene que hablar y decirlo claramente, y no jugar con cartas marcadas, porque eso no es jugar limpio.

13
may
11

Esto se acaba…

…o empieza, depende de como se mire. Acaba una temporada nefasta en lo deportivo y me huelo que también en lo económico y se termina con la sensación de que se podía haber hecho más, pero con la impotencia de no haberlo podido hacer.
Se plantea un futuro incierto (si alguien relee mis posts del verano pasado verá que no me equivoqué demasiado), lleno de dudas e incógnitas a intentar resolver.
Primera incógnita: ¿Se logrará formar un bloque competitivo que intente dar el salto de categoría? Me da que “Don Dinero”, una vez más, marcará la línea a seguir. Los tiempos no son buenos para nadie y menos para el futbol en esta categoría. La ciudad tampoco parece ir mejor, con cifras de paro alarmantes y subida de precios en casi todo lo consumible. No parece, por tanto, que el club vaya a recaudar mucho dinero en sponsors y publicidad, salvo que “alguien” venga con euros frescos a revitalizar esto.
Segunda incógnita: ¿Se logrará incentivar la presencia de los aficionados en el campo? Es importante aumentar el número de socios. Una ciudad como la nuestra no puede permitirse el lujo de contar con 500 o 600 socios. Pero este tema va ligado al anterior ¿me hago socio para ver sestear a mi equipo durante todo el año? Por tanto, una buena campaña de captación de socios sería, este año sí, por favor, el impulso necesario para conseguir lo segundo, que no sería posible sin lo primero. Si el club se marcara el objetivo de conseguir mil socios como mínimo tendría una buena parte del presupuesto conseguido, si seguimos como siempre, como siempre acabaremos.
Tercera incógnita: el propio club. La nueva directiva está dando pasos, algunos más firmes que otros, pero desde fuera, y sin que se ofenda nadie, no se ven progresos. Seguimos sin conocer deudas y morosidades, sin ser reconocidos los derechos de algunos accionistas y sin saber la viabilidad de futuro que se pretende. Alguno dirá que resolviendo las dos primeras incógnitas sabremos el resultado de la tercera. No sé.
Podría añadir más incógnitas pero haríamos que el problema se convirtiera en irresoluble, algo que parece serlo ya.
Me conformo con que el club nos aporte entusiasmo (más allá de convenios, abrazos y amistades con instituciones y sacrosantas entidades), me conformo con que se desvele la continuidad de los jugadores y técnicos, me conformo con que me digan que “queremos subir a 2ªB” de una puñetera vez, me conformo con ver el escudo de mi equipo por toda la ciudad…
Ya ven, esto se acaba.

09
abr
11

Cien días

Es bien sabido que a los políticos, cuando entran en su actividad, se les concede cien días de gracia, antes de juzgar su trabajo o cometido. Yo he dejado pasar más de cien días para intentar, no enjuiciar, sino valorar, a la nueva directiva del Real Ávila.
Quizás lo primero que hay que decir es que, sin duda fruto de la casualidad, el equipo no volvió a ser el mismo desde la entrada de la nueva gente. Hemos tenido tres meses para borrarlos del calendario.
“El equipo de gobierno”, desde el principio, se ha esforzado en ofrecer una imagen externa, tocando todos los palillos, hasta a los santos obispos y universidades católicas, quizás buscando el apoyo de la corte celestial o de la más prosaica de la conferencia episcopal y de sus ramificaciones, aquí en la tierra. Se han movido por lugares de la noche extendiendo la imagen de un cambio en el Real Ávila-
¿En realidad ha sido así? Vivir en esta ciudad y vivir su cambios puede llevar años, sino siglos, por lo tanto, no lo creo. El primer y único intento de cambio (visible) se produjo con motivo de la consulta por la modificación del horario de los partidos. Y encima la perdieron.
El resto, poca cosa. Hay todavía lagunas que, o no se han tocado, o no se ven, como es el caso de las acciones, algo bastante grave desde cualquier punto de vista, se mire por donde se mire. Sí que es verdad que ahora aparecemos (lo digo porque como socio vivo esta entidad como mía, aunque no lo sea) más en los medios de comunicación e incluso podemos asistir al spa del dueño del club por la inigualable cifra de cinco euros. Poco más como digo.
La época de espera ha pasado. A partir de ahora tendríamos que empezar a conocer cosas tan importantes como la configuración de la cantera de la ciudad, la renovación o no del entrenador y de más de algún jugador, de la definición de los objetivos deportivos del equipo para la próxima temporada, de la forma que se va a afrontar la captación de socios, de la articulación de la participación empresarial en este nuevo proyecto, del que, hasta ahora, sólo tenemos el nombre, nuevo, sin saber en qué consiste.
Muchas cosas, muchos retos, para una directiva que si bien ha demostrado romper con la anterior, le falta todavía dar un paso adelante y explicar qué es lo que quiere, dejando al lado palabras huecas y frases hechas. A lo mejor ya lo ha hecho a todos los poderes de la ciudad, los celestiales y los terrenales, pero faltan los principales: los aficionados.




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